
Oro en fase de corrección: ¿hecho transitorio o cambio de equilibrio entre miedo y confianza?
La reciente caída del Oro nos obliga a considerar que incluso el refugio por excelencia puede perder fuerza cuando el mundo que lo sostenía deja de hacerlo.
por Elena Raffone*
El oro es el activo refugio por excelencia, y en periodos turbulentos de crisis económica o política atrae a inversores en busca de protección. A diferencia de las inversiones inmobiliarias –otro activo refugio, sobre todo en periodos de inflación media-alta–, el oro tiene la ventaja de ser inmediatamente fungible, tanto como oro de inversión (24 kt) como en forma de oro «usado» (18 kt o menos). En el último tramo de 2025, tras una larga subida iniciada en 2020, el oro registró una brusca corrección de alrededor del 10% en menos de una semana (de 120 a 107 euros por gramo), para luego volver a situarse en 111 (-7,5% desde los máximos). Veamos qué significa esta corrección y adónde podría llevar.
A decir verdad, su razón de ser no es una sola, sino que reside en un conjunto de factores que se han superpuesto. En primer lugar, el dólar estadounidense se ha fortalecido. Dado que el oro cotiza en dólares, una moneda más fuerte encarece el metal para los inversores que operan con otras divisas, con el resultado de frenar la demanda internacional. Al mismo tiempo, ha disminuido la percepción del riesgo global: la tensión en los mercados, que en los meses anteriores había alimentado compras masivas de oro como activo refugio, ha empezado a reducirse. Algunos signos de distensión geopolítica y una mayor confianza en la estabilidad económica han llevado a los inversores a desplazarse hacia activos más arriesgados, pero con un potencial de rentabilidad superior, como los mercados bursátiles.
Otro elemento decisivo ha sido de naturaleza puramente financiera: tras la fiebre compradora que había impulsado al oro a nuevos máximos, muchos inversores empezaron a vender para materializar beneficios. Es el clásico fenómeno de profit taking, inevitable cuando un activo sube demasiado rápido. Algunos analistas han hablado de un exceso de especulación que había inflado las expectativas por encima de lo racional. Además, hay que tener en cuenta que crece el interés por otros títulos que presentan rendimientos más atractivos, como por ejemplo los títulos del Estado, y esto ha hecho que el oro resulte menos atractivo.
La complejidad del cuadro se ha visto todavía más acentuada por la clara desaceleración de la demanda por parte de los grandes actores institucionales. Algunos bancos centrales, que en los últimos años habían contribuido de forma significativa al aumento del precio del oro, han reducido sus compras, restando al mercado uno de sus impulsos más decisivos. Por tanto, podría no tratarse solo de un ajuste técnico, sino de un verdadero cambio de postura y de una inversión de tendencia. La caída del oro se convierte así en una señal, casi en un mensaje: ha cambiado el equilibrio entre miedo y confianza, entre seguridad y riesgo, entre conservación y ambición. La bajada del oro nos obliga a replantearnos aquello que, durante décadas, dimos por intocable: incluso el activo refugio por excelencia puede perder fuerza cuando el mundo que lo sostenía deja de hacerlo.
¿Qué escenarios aguardan ahora al oro? A corto plazo, la cotización podría seguir oscilando, porque el mercado está redefiniendo su actitud ante los riesgos. Si vuelve a escena una situación internacional no pacificada, si asoma la cabeza la inflación, si el billete verde vuelve a debilitarse, el oro podría recuperar fuerza. Pero si la estabilidad prevalece y los tipos reales siguen siendo competitivos, el oro podría permanecer bajo presión. La verdad es sencilla: la caída del oro es un recordatorio, y ningún activo es realmente invencible. Incluso el activo refugio por excelencia puede perder terreno cuando el mundo cambia de dirección. Y, a veces, es precisamente en las caídas donde los inversores aprenden más —no del mito de la seguridad, sino de la realidad de los mercados.
* Practicante en Skylife Management y estudiante en la John Cabot University para el Bachelor’s degree in business psychology
Artículos relacionados
Newsletter
La newsletter de Patrimoni & Finanza
Una selección razonada de análisis sobre economía, Real Estate y patrimonio
El servicio de suscripción aún no está conectado: no se registra ninguna dirección



