
Guerra en Irán, mercados muy reactivos. El riesgo inflacionario frena también a la Fed en el recorte de tipos
El conflicto en Irán ha acentuado la reactividad del mercado ante los shocks geopolíticos y los riesgos inflacionarios a corto plazo. En los próximos meses, los rendimientos bursátiles estarán guiados por los resultados empresariales.
por Filippo Garbarino, gestor del fondo Lemanik Global Equity Opportunities
La guerra en Irán y el aumento de los precios de la energía obligan a la Fed a ser más prudente con el recorte de tipos; no obstante, el mercado bursátil sigue siendo prometedor, siempre que se apueste por compañías con fundamentos sólidos.
2026 se ha abierto con una significativa volatilidad en los sectores bursátiles y amplias rotaciones entre ellos, en particular cuando los mercados bursátiles de EE. UU. han puesto en cuestión los futuros rendimientos de las ingentes inversiones de los principales proveedores de servicios cloud. Sin embargo, la economía ha demostrado ser relativamente resiliente, respaldada por una demanda sólida de los consumidores y por unos resultados empresariales robustos. Desde el punto de vista macroeconómico, los datos recientes apuntan a una desaceleración del mercado laboral estadounidense, con contrataciones y despidos contenidos. Mientras la Fed afronta ahora un contexto más complejo: si por un lado las condiciones del mercado laboral se han normalizado, por otro la guerra en Irán y el consiguiente aumento de los precios de la energía han incrementado los riesgos de repunte de la inflación, haciendo que el ritmo de futuras relajaciones sea más incierto y probablemente más prudente de lo previsto anteriormente.
El estallido de la guerra con Irán ha añadido un nuevo elemento de incertidumbre, principalmente por el aumento de los precios del petróleo y de las perturbaciones en el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. Pese a que el reciente alto el fuego ha reducido parte de la presión inmediata sobre los mercados energéticos, el conflicto ha acentuado la reactividad del mercado ante los shocks geopolíticos y los riesgos inflacionarios a corto plazo. Dicho esto, seguimos considerando el contexto actual generalmente favorable para los mercados bursátiles. La solidez de los beneficios corporativos, unida a la continuidad de los buybacks bursátiles, debería seguir proporcionando una base de apoyo al comportamiento del mercado en los próximos meses, aunque esperamos que los rendimientos estén cada vez más guiados por los resultados empresariales que por la expansión de los múltiplos.
En particular, habrá que dar prioridad a las compañías más sólidas desde un punto de vista bottom-up de los fundamentales, capaces de ofrecer ingresos, Ebitda y métricas de rentabilidad (márgenes, Roic y Roe) mejores que los del mercado, con bajo endeudamiento y una calidad de beneficios superior a la media. A nivel sectorial, nuestra cartera da preferencia al sector financiero, industrial, químico y de bienes de consumo discrecional, mientras que no tenemos bancos, hardware tecnológico, bienes de consumo no discrecional, farmacéuticas, inmobiliario, energéticos ni utilities y estamos infraponderados en el sector tecnológico. Entre las compañías que cumplen nuestros requisitos de selección encontramos HCA, Old Dominion, Hilton y Broadcom.
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