
Emergentes, buenas perspectivas a largo plazo. A corto plazo, la volatilidad pondrá a prueba a los inversores
La volatilidad de los mercados seguirá siendo elevada, reflejando la incertidumbre generada por la política y la comunicación de Estados Unidos en relación con la guerra contra Irán.
por Marcel Zimmermann, gestor del fondo Lemanik Asian Opportunity
Asia, que depende en gran medida de Oriente Medio, está siendo la más perjudicada por la situación actual, con el índice MSCI Asia en descenso un 13,62%. La escasez de energía y el encarecimiento de los precios se intensificarán a medida que la guerra contra Irán siga bloqueando el Estrecho de Ormuz y las instalaciones de producción en Oriente Medio. Por ello, debemos seguir centrados en las perspectivas a largo plazo de los mercados emergentes, que continúan ganando peso y aumentando su contribución al crecimiento de la economía mundial.
Los mercados financieros globales se han visto arrastrados por el peso de las noticias negativas procedentes de la guerra en Irán. Los precios del petróleo se dispararon por el cierre del Estrecho de Ormuz, los ataques a instalaciones petroleras en Oriente Medio y el flujo irregular de noticias por parte del presidente de Estados Unidos sobre negociaciones reales o ficticias. Los riesgos de una subida de los precios del petróleo y de un cierre prolongado del Canal de Suez han sacudido todas las clases de activos. Los rendimientos a largo plazo se dispararon, el dólar estadounidense se benefició de su condición de activo refugio y las bolsas registraron caídas. El panorama geográfico reflejó la dependencia de los flujos de petróleo y gas procedentes de Oriente Medio.
Estados Unidos, exportador neto, ha visto cómo el S&P descendía apenas un 5,09%, Europa registró una caída del 9,26%, pero Asia, que depende de forma notable de Oriente Medio, ha sufrido más esta situación de crisis, haciendo caer en picado el índice MSCI. La fuerte posición de sobreponderación en Corea ha influido en el resultado mensual, al igual que nuestra cobertura cambiaria ante la subida del dólar estadounidense. No obstante, mantenemos una visión positiva y constructiva sobre el mercado coreano y vislumbramos un potencial de mejor comportamiento durante varios años, dado que el gobierno está impulsando importantes cambios normativos para reducir el «descuento coreano» en su mercado bolsista.
Si observamos Asia en su conjunto, los países con una dependencia muy elevada del petróleo y el gas de Oriente Medio son Japón y Corea del Sur, mientras que India, China, Indonesia y Malasia obtienen de esa región alrededor del 50-60% de sus importaciones. Los riesgos de un aumento de la inflación en los mercados emergentes asiáticos también están lastrando sus divisas. El índice Bloomberg Asia Dollar cayó un 2,9% durante el mes. Esto está mermando la renovada confianza de los inversores globales para aumentar la exposición a los valores bolsistas de los mercados emergentes.
Hemos realizado beneficios en las posiciones en Japón y Corea del Sur, vendiendo cerca de su precio objetivo a 12 meses, y hemos aprovechado la debilidad actual del mercado para comprar compañías value y defensivas en Corea del Sur y Japón. En China, hemos comprado empresas de servicios petroleros, ya que prevemos una reactivación de las inversiones chinas en los mercados locales y en el exterior tras la guerra. En conjunto, la volatilidad de los mercados seguirá siendo elevada y pondrá a prueba la paciencia de los inversores, reflejando la incertidumbre generada por la irregularidad de la política y la comunicación de Estados Unidos respecto a su objetivo en la guerra en Irán.
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