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Estados Unidos, 100 años de guerras y mentiras para ocultar intereses económicos. Una perspectiva crítica

por Valerio GiuntaPublicado el
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Para los USA en guerra en el mundo, los ideales y los valores democráticos solo han servido como fachada para legitimar intervenciones destinadas a garantizar su supremacía económica y política.

Por Valerio Giunta, CEO de Startup Italia y Founder de Banking People

Según las teorías económico-sociales más difundidas, son numerosas las determinantes de las guerras entre Estados y de los conflictos locales, pero a los académicos les cuesta encontrar resultados homogéneos, válidos para cualquier guerra. En las guerras civiles, por ejemplo, la única variable sobre la que converge la mayoría de los economistas es la económica, tanto en términos de PIB per cápita como de crecimiento económico; sin embargo, esto no explica la política de intervención militar que los Estados Unidos han adoptado desde la Primera Guerra Mundial en adelante.

Según Noam Chomsky, muchas de las guerre americane se han presentado como misiones morales o ideológicas, pero la realidad suele esconder una amplia red de intereses económicos. En efecto, las razones económicas de las intervenciones americanas en los distintos conflictos mondiales han sido múltiples y a menudo entrelazadas con intereses estratégicos, industriales y financieros. Por ejemplo, en la Primera Guerra Mundial (1917-1918) los USA intervinieron para proteger sus inversiones y créditos, ya que habían prestado sumas ingentes a los países de la Entente (Gran Bretaña y Francia). Si Alemania hubiera ganado, el riesgo de no recuperar esos préstamos habría sido elevado. Además, la industria americana (siderúrgica, automovilística, textil, etc.) obtuvo enormes beneficios del suministro de armas, municiones y materiales a los países aliados. Por último, una victoria de la Entente habría reforzado a los aliados americanos, preservando mercados y rutas comerciales vitales para la economía estadounidense.

En la Segunda Guerra Mundial, en cambio, los USA dieron un impulso importante al PIB tras la Gran Depresión, gracias al rearme y a la producción bélica, creando millones de puestos de trabajo. Con las dos guerras mundiales, en definitiva, los Stati Uniti reforzaron su papel de potencia económica global, sustituyendo a la Gran Bretaña como principal actor económico y financiero, y con el Piano Marshall y los acuerdos de Bretton Woods consagraron el dollaro como moneda de referencia, consolidando su propio predominio económico. En las guerras posteriores (Guerra Fría y más allá, como veremos), las intervenciones militares americanas continuaron con motivaciones económicas a menudo vinculadas al control de los recursos naturales (petróleo en Oriente Medio, materias primas estratégicas), al apoyo a la industria militare (que es un componente clave de la economía americana) y a la protección de las inversiones y de las multinacionales amenazadas por el comunismo (Vietnam, Corea, América Latina).

Aquí va un resumen de las motivaciones económicas que empujaron a los Estados Unidos a intervenir en cada conflicto.

1. Primera Guerra Mundial (1917-1918)
Narrativa oficial: Hacer el mundo seguro para la democracia.
Motivaciones económicas: los Estados Unidos habían invertido enormes capitales en los países aliados a través de préstamos y suministros bélicos. La derrota de los aliados habría supuesto pérdidas financieras catastróficas para bancos e industrias americanas. Además, la guerra abrió nuevos mercados para la exportación americana y consolidó la posición del dollaro a nivel internacional, marcando el inicio del ascenso de los USA como potencia económica global.

2. Segunda Guerra Mundial (1941-1945)
Narrativa oficial: Frenar el fascismo y proteger la libertad.
Motivaciones económicas: la guerra relanzó la industria manufacturera estadounidense, poniendo fin a la Gran Depresión gracias a la producción bélica. Después de la guerra, los Estados Unidos implementaron el Piano Marshall, que no solo ayudó a reconstruir Europa, sino que también aseguró mercados para los productos americanos y consolidó el dollaro como moneda dominante en el comercio internacional. Además, el control sobre los recursos energéticos globales se volvió crucial en la posguerra.

3. Guerra de Corea (1950-1953, más de 1 millón de muertos)
Narrativa oficial: Defender Corea del Sur de la tiranía comunista.
Motivaciones económicas: tras el pluri-mitificado incidente del Golfo de Tonkín en 1964 (c.d. casus belli), el conflicto permitió a los Estados Unidos consolidar una presencia estratégica en Asia, protegiendo importantes rutas comerciales marítimas y accediendo a mercados emergentes. La intervención americana garantizó también el control indirecto sobre recursos minerales como el hierro, el carbón y las tierras raras, fundamentales para la industria tecnológica y militar.

4. Guerra de Vietnam (1955-1975, entre 3 y 4 millones de muertos)
Narrativa oficial: Frenar el comunismo y defender la libertad de los pueblos.
Motivaciones económicas: la región del sudeste asiático era rica en recursos naturales, entre ellos caucho, petróleo y arroz, cruciales para la economía americana. Los Estados Unidos temían que una expansión comunista en la región pudiera limitar el acceso a estos bienes y desestabilizar mercados clave. Además, la guerra alimentó el complejo militar-industrial, reforzando las industrias bélicas que se beneficiaban enormemente de la producción continua de armas.

5. Guerra del Yom Kipur (1973)
Narrativa oficial: Defender a Israel, un aliado democrático, de la agresión árabe.
Motivaciones económicas: garantizar el control sobre la estabilidad del mercado petrolero y responder a la crisis energética desencadenada por el embargo petrolero árabe; poner en crisis a Europa, fuertemente dependiente desde el punto de vista energético; reforzar el sistema de los petrodólares, asegurando que el petróleo se vendiera en dólares y consolidando así la posición del dollaro en la economía global.

6. Guerra del Golfo (1990-1991)
Narrativa oficial: Liberar Kuwait y frenar la agresión iraquí.
Motivaciones económicas: el control del petróleo era central. La invasión iraquí de Kuwait amenazaba la estabilidad del Golfo Pérsico, del que procedía gran parte del petróleo mundial. Los Estados Unidos, con la ayuda de sus aliados, intervinieron para preservar la seguridad de los recursos energéticos y mantener el sistema de los "petrodólares", en el que el petróleo se intercambia en dólares americanos, reforzando así la economía estadounidense.

7. Guerra en Afganistán (2001-2021, cerca de 240 mil muertos)
Narrativa oficial: Responder a los ataques del 11 de septiembre y combatir el terrorismo.
Motivaciones económicas: además de la narrativa de la lucha contra el terrorismo, Afganistán es una región estratégica cercana a ricas reservas de gas natural, petróleo y minerales raros como el litio y las tierras raras, cruciales para las tecnologías modernas. El conflicto también ha permitido mantener activo durante dos décadas al complejo militar-industrial, con enormes beneficios para las empresas de defensa.

8. Guerra en Irak (2003-2011, 500 mil muertos)
Narrativa oficial: Eliminar las armas de destrucción masiva y llevar la democracia.
Motivaciones económicas: las armas de destrucción masiva nunca fueron encontradas, y unos años después hubo admisiones parciales sobre la evidente naturaleza de falso casus belli. En realidad, Iraq posee algunas de las mayores riserve di petrolio del mundo. La invasión americana permitió a las compañías petroleras estadounidenses acceder directamente a las reservas iraquíes e influir en la producción y el comercio de petróleo en la región. Además, la reconstrucción del país generó miles de millones de dólares en contratos para las empresas americanas en los sectores de la construcción, la seguridad y las infraestructuras.

9. Guerra en Libia (2011)
Narrativa oficial: Proteger a los civiles de la represión del régimen de Gadafi; prevenir un posible genocidio en Bengasi; apoyar la democracia y los movimientos de la Primavera Árabe.
Motivaciones económicas: garantizar el acceso al petróleo y al gas libio de Francia y Alemania, debilitar a Gadafi y prevenir una África económicamente independiente. Además, favorecer a las empresas occidentales en la reconstrucción y debilitar a Italia, primer interlocutor occidental de Libia.

10. Intervenciones recientes (Siria y Ucrania)
Narrativa oficial: Proteger la democracia y los derechos humanos.
Motivaciones económicas: en el conflicto en Siria, el control sobre las rutas energéticas (gasoductos y oleoductos) y el acceso al mercado energético regional han sido factores determinantes; en el conflicto ucraniano, los Estados Unidos apoyan a Kiev para contrarrestar la influencia rusa sobre las rutas energéticas hacia Europa, consolidando también la venta de gas natural licuado americano a los países europeos.

La “contraprueba” de la prevalencia de los intereses económicos sobre la intervención americana en los conflictos armados se encuentra fácilmente en ocasión de la Guerra Ruanda-Congo (Segunda Guerra del Congo, 1998-2003). En aquella ocasión, de hecho, las motivaciones “morales” para una intervención estaban todas: protección de los civiles frente a violencias de masa, genocidio y limpieza étnica; promoción de la estabilidad y de la democracia en la región; contención de las crisis humanitarias, incluidos millones de desplazados. El número de muertos estimado fue impresionante: alrededor de 5,4 millones de personas, la mayoría fallecida a causa del hambre, las enfermedades y las consecuencias indirectas del conflicto. Naturalmente, los civiles representaron la inmensa mayoría de las víctimas (además de los miles de soldados y milicianos muertos en los combates).

Entonces, ¿por qué los USA no intervinieron? Es fácil de decir. En primer lugar, faltaban intereses económicos directos: a pesar de la enorme riqueza de recursos minerales (oro, diamantes, coltán), los USA no percibían una ganancia directa e inmediata de la intervención, dejando el control de los recursos a las multinacionales. Además, el conflicto involucraba a numerosos actores regionales (Ruanda, Uganda, Angola, Zimbabue y milicias locales), lo que hacía difícil una intervención eficaz. Por último, los Estados Unidos ya estaban comprometidos en otras operaciones militares y geopolíticas (como la Guerra en Kosovo y la lucha contra el terrorismo emergente).

Al final, la Guerra del Congo fue definida como "la mayor guerra olvidada por el mundo occidental", y demuestra cómo los USA evitaron el involucramiento militar pese a las graves violaciones de los derechos humanos, ya que los intereses estratégicos y económicos directos no justificaban la intervención. Por tanto, es fácil concluir que detrás de cada guerra americana se esconden complejas tramas de intereses económicos, y que estos tienen como denominador común el control de los recursos naturales, el mantenimiento del dollaro como moneda global y la expansión del mercado para las empresas estadounidenses. Los ideales y valores democráticos, a todas luces, parecen ser solo una fachada para legitimar intervenciones destinadas a garantizar la supremacía económica y política.

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