
La guerra de aranceles de Trump es un paso previo a un acuerdo global para la devaluación del dólar
Según Estados Unidos, el dólar está sobrevalorado por las compras de los países exportadores, que así devalúan sus monedas frente al dólar de forma constante y sistemática, acumulando reservas de divisas.
Por Maurizio Novelli, gestor del fondo Lemanik Global Strategy
Una pregunta que deberíamos plantearnos, pero que nadie se atreve a hacer, es por qué una economía fuerte y próspera necesita abrir una guerra comercial con el resto del mundo. La explicación la podemos encontrar en el documento publicado por el jefe de los asesores económicos de la administración Trump, Stephen Miran, que explica en detalle cuáles son los puntos de la agenda del gobierno estadounidense. Leyendo ese documento, se puede dar una explicación lógica a todo lo que está ocurriendo, pero también al porqué está ocurriendo.
En realidad, ese documento detalla un "plan de rescate global" para una economía ya al borde del colapso. Stephen Miran y Zaltan Poszar (ex jefe del trading desk de la Fed y Senior Advisor del Tesoro) son los dos asesores económicos más influyentes del gobierno Trump. El documento, publicado en noviembre de 2024 justo después del resultado electoral, fue totalmente y probablemente de forma deliberada "censurado" por la investigación mainstream, por lo que la mayoría de los portfolio managers que se "alimentan" de la investigación macro de los principales banques d'investissement no están informados sobre lo que podría ocurrir. No obstante, es seguro que las cancillerías de los principales gobiernos internacionales han sufrido un shock al leer lo que Estados Unidos quiere hacer en los próximos cuatro años.
El documento completo, titulado "A user's guide to restructuring the global trading system", de Stephen Miran, puede encontrarse en la web de Hudson Bay Capital, sociedad estadounidense de investigación independiente, y demuestra ya que, si quieres saber de verdad lo que ocurre en la economía, ya no puedes fiarte de la narración del mainstream, que tiende a contarte solo lo que puedes saber. Los principales puntos sobre los que se apoya la "puesta en seguridad" de la economía estadounidense, en riesgo de bancarrota como dice Elon Musk, son:
1) Devaluación del dólar
2) Control total de la Supply Chain en sectores estratégicos como defensa, tecnología y pharma.
3) Control de los tipos de interés de la deuda estadounidense y su financiación mediante Century Bonds.
4) Reducción de los precios de la energía (Oil & Gas)
5) Aranceles y sanciones utilizados como sistema de coerción para obligar a terceros países a aceptar el plan.
El punto de vista actual de Estados Unidos es que la divisa de reserva (dólar) es un activo sobrevalorado, dado que todos los países exportadores compran dólares para hacer reservas de divisas y, por tanto, devalúan sus monedas frente al dólar de manera constante y sistemática. Existen, por tanto, dos sistemas para poder romper ese mecanismo:
a) alcanzar un acuerdo global sobre la devaluación del dólar,
b) introducir los aranceles de manera unilateral.
El gobierno estadounidense considera que, puesto que es difícil que China y Europa puedan aceptar una revalorización de sus monedas, es preferible actuar de forma unilateral. Los aranceles y el control de la curva son una señal
de que el camino ya ha sido emprendido, pero el objetivo es alcanzar un acuerdo sobre la devaluación del Dólar, puesto que América evidencia una pérdida de empleos en el sector manufacturero a causa de la globalización, y el análisis pone de relieve que ese impacto se ha producido en localidades donde no existen alternativas a los puestos de trabajo perdidos. Es, por tanto, necesario intervenir para traer de vuelta a casa la actividad manufacturera en Tecnología y Farmacia y en todos los componentes utilizados por el sector defensa. La desglobalización en algunos sectores clave ha comenzado.
Otro punto de vista, discutible pero importante, es que Estados Unidos proporciona al mundo una divisa de reserva, pero actualmente solo obtiene desventajas. Dado que América ofrece un paraguas global de defensa militar a los países aliados, esos países utilizan ese servicio de forma gratuita y, además, se aprovechan de un dólar sobrevalorado (las recientes declaraciones de Trump hacia Europa deben interpretarse a la luz de este punto de vista). Dado que "the use of defense umbrella" es un bien público global ("is a public good"), este debe financiarse a tipos bajos y con deuda a largo plazo (Century Bonds). América pide, por tanto, descargar parte de los costes que soporta de dos maneras:
a) contribución a los gastos de defensa por parte de los aliados,
b) financiación de los costes mediante la suscripción de bonos en dólares a 100 años a tipos bajos.
Esos bonos se emitirían solo para bancos centrales de países aliados y no podrían venderse. La Fed estaría disponible para abrir líneas Swap para efectuar Repo en caso de necesidades de liquidez. Estados Unidos pide, por tanto, un plan de financiación a tipos bajos y a largo plazo para salir de la crisis de deuda y evitar una crisis global. La reducción de los precios energéticos para contener la inflación requiere una colaboración internacional. Por ello, es probable que el actual giro sobre Ucrania y el alineamiento con Rusia sean un paso previo para reincorporar a Rusia a la esfera occidental, llevar de nuevo el petróleo ruso a los mercados occidentales y hacer bajar los precios. Europa no parece haber entendido, por ahora, que el desplazamiento de EE. UU. hacia Rusia forma parte de un plan que afecta a los precios de la energía, que integran el programa económico de Trump.
En definitiva, Estados Unidos está tratando de construir una línea de defensa en torno a la divisa de reserva. Está pidiendo, de hecho, un control sobre los tipos que debe pagar a los acreedores internacionales, pide a los bancos centrales que mantienen reservas en dólares que lo financien con Century Bonds y pide devaluar el dólar. Todo ello para salvar Bretton Wood y el Dollar Standard y para salvar la economía estadounidense y global de una crisis de deuda. Es probable que no sea fácil aceptar tales condiciones y que el enfrentamiento pueda intensificarse en los próximos meses, pero es necesario evaluar si, a cambio, es mejor que sean los mercados financieros quienes decidan cómo reestructurar el sistema o si quizá no sea mejor aceptar la realidad y tratar de salvar la economía estadounidense y mundial de una crisis peor que la de 1929.
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