
Los mercados bursátiles pueden seguir subiendo durante otros 12-24 meses
Europa sostenida por la manufactura y los bancos. El riesgo de recesión sigue lejos para EE.UU., con tres áreas de atención: el endeudamiento de las familias, la contracción demográfica y los múltiplos elevados en el sector de la IA.
por Alberto Conca, gestor del fondo Zest Quantamental Equity
La fase actual del ciclo económico presenta elementos de resiliencia tanto en Estados Unidos como en Europa, pero también algunas señales que requieren un seguimiento atento. El contexto macroeconómico favorable y los estímulos fiscales aún vigentes podrían, no obstante, sostener los mercados durante otros 12–24 meses.
La economía estadounidense sigue avanzando con buena inercia: el GDP Now de la Fed de Dallas se mantiene estable en torno al 2,5%, las ventas minoristas conservan una dinámica positiva y la tasa de desempleo, aunque algo más alta, sigue lejos de los niveles que históricamente han anticipado una recesión. Sin embargo, las familias económicamente más frágiles están empezando a tener dificultades para devolver las deudas vinculadas a las tarjetas de crédito y a los préstamos para automóviles. Aun así, el contexto sigue bajo control, con unas tasas de impago en niveles históricamente bajos. En el frente empresarial, el panorama es claramente más tranquilizador: pese a la incertidumbre sobre los aranceles y las tensiones geopolíticas, los márgenes de las compañías se mantienen en niveles históricos elevados, mientras que el Interest Coverage Ratio confirma una excelente capacidad de las empresas para cubrir los intereses de la deuda.
En Europa también predomina un tono constructivo. La recuperación del sector manufacturero, impulsada sobre todo por Alemania, se está consolidando, mientras que el crecimiento salarial y la confianza de los consumidores siguen mostrando resiliencia. Una mezcla que contribuye a atenuar parte de las preocupaciones acumuladas en los últimos años. A esta resiliencia se suma el sector bancario, hoy probablemente uno de los puntos fuertes del sistema económico. El Reserve Coverage Ratio de los bancos estadounidenses señala provisiones abundantes frente a las pérdidas esperadas: un “colchón” lo bastante amplio como para absorber eventuales choques. Los bancos europeos presentan métricas aún más sólidas, en parte por el régimen regulatorio más estricto impuesto por el BCE.
En los últimos años, todas las principales industrias de mercado se han beneficiado de tipos bajos, globalización, ventajas fiscales y una mayor eficiencia energética. La expansión de los márgenes ha sido, por tanto, generalizada y estructural, y no se ha limitado al sector tecnológico. Sin embargo, existe una dinámica de largo plazo que podría pesar sobre el ciclo en los próximos años: la demografía. La política restrictiva sobre la inmigración irregular adoptada por la administración Trump ha frenado de forma significativa el crecimiento de la población y hoy el aumento demográfico total es menos de la mitad que hace 15 años, en torno al 0,35% anual, con un impacto negativo sobre el consumo y el mercado inmobiliario: en los estados más expuestos al descenso de la inmigración, las ventas minoristas muestran caídas y la menor demanda de vivienda está enfriando los precios de los alquileres. Un efecto colateral que contribuye a la desaceleración de la inflación.
En lo relativo a la tecnología, según Empirical Research, la inteligencia artificial podría aumentar los márgenes de las compañías del S&P500 en alrededor de medio punto porcentual: una contribución positiva pero no suficiente, al menos por ahora, para justificar por sí sola las valoraciones elevadas de las empresas más expuestas al tema AI, especialmente si se consideran los costes elevados y los ingresos todavía limitados. El mercado en su conjunto no parece excesivamente sobrevalorado en comparación con las series históricas: lo están sobre todo las mega-cap, que, no obstante, en los últimos años han registrado un crecimiento superior, márgenes altos y sólidos flujos de caja. Si el ciclo siguiera trayectorias parecidas a las de los dos largos ciclos positivos de 1982–2000 y 1949–1968, todavía habría margen para subir en los próximos 12–24 meses, en virtud de un contexto macroeconómico favorable y de unos estímulos fiscales aún presentes.
La principal incógnita sigue siendo la Inteligencia Artificial, con múltiplos especialmente elevados en el sector tecnológico, que representan el principal punto de vulnerabilidad en caso de una revisión de las expectativas de los inversores sobre la AI. Por último, nuestro modelo interno indica una Equity Risk Premium (ERP) implícita de apenas 0,09%: en otras palabras, el S&P500 ofrece una rentabilidad esperada a diez años de alrededor del 4,20% anual, muy cercana al Treasury a 10 años (4,11%) pero con una volatilidad significativamente superior. Y, sin embargo, pese a una prima de riesgo tan contenida, el contexto macro y las políticas fiscales en vigor permiten mantener una visión constructiva sobre la renta variable para el futuro próximo.

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