
Crisis de Ormuz y precios de la energía: el aumento de la inflación no está asegurado
En lo que respecta a la inflación, el escenario está evolucionando y es difícil entender cuánto subirá en las próximas semanas. Los posibles aumentos podrían ser determinantes para la política monetaria de los bancos centrales.
Por David Pascucci, Market Analyst de XTB
El Consejo Europeo está a punto de concluir. En las últimas horas han llegado las primeras decisiones al respecto sobre los precios de la energía y los escenarios abiertos por la guerra en Medio Oriente. Según el Consejo, la transición energética sigue siendo la estrategia más eficaz para la autonomía europea, con la difusión e integración de fuentes de energía renovables con bajas emisiones de carbono.
El conflicto en Medio Oriente, sin embargo, está provocando por el momento un aumento de los precios de la energía que sin duda tendrá un impacto económico. De hecho, el Consejo invita a la Comisión Europea a presentar un paquete de medidas temporales destinadas a hacer frente al repunte de los precios de los combustibles fósiles. Del mismo modo que con los combustibles, se insta a aplicar medidas y acciones concretas para reducir los precios de la electricidad. El Consejo Europeo volverá a reunirse en junio de 2026 para hacer un seguimiento de la situación general y evaluar los avances, aunque en los próximos meses no faltarán reuniones informales.
En los últimos días se ha hablado de un plan para intentar reabrir parcialmente el Estrecho de Hormuz, un plan que prevé la reapertura para la navegación comercial y cuyos promotores son Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Japón. Por el momento, sin embargo, no es de hecho más que una idea; sobre la mesa no hay nada programado, no existe ningún plan salvo el de intentar cooperar para encontrar una solución. Mientras tanto, en el Estrecho de Hormuz el tráfico ha caído un 95%; normalmente pasan 60 buques al día, pero desde el estallido del conflicto solo pasan una media de 4 al día. Las situaciones más críticas son las de China, Corea del Sur y Japón: este último importa entre el 80% y el 90% de su petróleo precisamente desde Hormuz, mientras que China importa el 33%, Corea del Sur el 85% e India el 60%; Europa solo el 12%. Una ruta alternativa es sin duda la del Cabo de Buena Esperanza, en Sudáfrica, una vía más costosa pero que sigue permitiendo el flujo de navegación de las mercancías con mayores costes operativos y que en estos días ha visto un aumento del 100% del tráfico.

Un eventual plan para la reapertura de Hormuz todavía no está influyendo en el precio del petróleo, que se mantiene rondando los 100 dólares —a menudo por encima— y sigue en una tendencia efectivamente alcista. Sin embargo, atención: no podemos hacer proyecciones sobre la inflación; el escenario sigue evolucionando y no tenemos elementos para entender realmente cuánto subirá la inflación en las próximas semanas, aumentos que podrían ser determinantes para la política monetaria de los bancos centrales. Lo mismo puede decirse del precio del petróleo: no debe darse por hecho una subida, sobre todo teniendo en cuenta que en 2022, en condiciones similares, registró un máximo para luego bajar en los meses siguientes justo a ridos de la invasión rusa de Ucrania, una condición técnica muy similar a la actual.
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